Soñar
de noche soñar de día, correr tras el suspiro demoledor de la gota impura que recorre el cuerpo y se manifiesta en un grito. Sabor de suave fulgor que
alimenta la bestia que en su regazo contiene y acaricia. Días grises y luminosos. Entretejidos entre arrugas y sudores. Un sin fin de sensaciones que
entorpecen los pensamientos y disgregan las angustias. Son caminos de cumbres y
mesetas que dan señal en los gemidos de la dicha que es de dientes apretados, de
inconmensurables dioses que frotan sus
almas.

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